Enfermedades periodontales y salud cardiovascular

Las enfermedades periodontales son procesos inflamatorios originados por un desequilibrio bacteriano que afecta a los tejidos de sostén del diente, principalmente encía y hueso. Son altamente frecuentes en el ser humano, siendo la periodontitis severa la sexta enfermedad no contagiosa más frecuente, según la Organización Mundial de la Salud.

Las enfermedades cardiovasculares, por su parte, son la principal causa de muerte en todo el mundo. En Europa, el 45% de las muertes se deben a este grupo de enfermedades.

La Asociación Española del Corazón tiene a la periodontitis entre los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares y muchos estudios demuestran la relación existente entre ambas patologías.

Enfermedades periodontales ¿Qué son y que provocan a nivel bucal?

Las enfermedades periodontales se producen por bacterias que destruyen el tejido que rodea al diente. Cuando estas afectan únicamente a la encía, se denomina gingivitis y, aunque es una de las patologías más frecuentes en el ser humano, es un proceso reversible. Si la gingivitis se mantiene en el tiempo y coexisten otros factores de riesgo, se producirá una afectación más profunda de los tejidos de soporte del diente denominada periodontitis.

La periodontitis provoca una destrucción que afecta no solo a la encía, sino también al hueso, el cemento radicular y el ligamento periodontal. Como resultado se puede producir: movilidad y pérdida de dientes, alteración de la masticación y de la estética, sangrado y retracción de encías, sensación de dientes más largos, separación entre los dientes, mal aliento y sensibilidad dental.

La periodontitis evoluciona normalmente sin dolor y silenciosamente hasta sus fases más avanzadas. Por ello, en muchas ocasiones puede pasar desapercibida hasta que es detectada en un examen especializado.

Relación entre periodontitis y enfermedades cardiovasculares

Existe una relación entre las infecciones orales, la inflamación crónica producidas por estas y las enfermedades cardiovasculares. Se estima que los pacientes con periodontitis presentan un riesgo un 15% mayor de desarrollar una enfermedad cardiovascular en el futuro. Esta asociación es más significativa en individuos jóvenes y en aquellos con periodontitis de mayor severidad.

¿Cómo un proceso que ocurre en la boca acaba afectando al corazón? Los mecanismos sugeridos para que esto ocurra incluyen dos vías:

  • Vía directa:  Consiste en el paso de bacterias orales o sus productos (toxinas) a la sangre a través de los tejidos gingivales ulcerados de la bolsa periodontal, lo que se conoce como bacteriemia.
  • Vía indirecta: Se debe a la respuesta inflamatoria sistémica, que es generada en el organismo como parte de la respuesta inmunitaria del cuerpo a la presencia de patógenos periodontales en la boca. Este estado de elevada inflamación sistémica promueve la formación de placas de ateroma en los vasos sanguíneos que son las causantes de la aterosclerosis.

Recomendaciones para cuidar tus encías y tu corazón

  • Mantén hábitos de salud general adecuados: Una alimentación equilibrada y saludable, un correcto descanso, la práctica de ejercicio y cero tabaco. Esto último es altamente perjudicial para la salud oral y general.
  • Cuida tu salud oral: Con una higiene bucal diaria que incluya cepillado dental con pasta fluorada y una adecuada higiene interdental (seda dental y cepillos interdentales). Además, una limpieza profesional una vez al año
  • Realiza revisiones periódicas para evaluar el estado de las encías: Si tu médico te ha diagnosticado algún tipo de enfermedad cardiovascular. O si notas cualquiera de los siguientes síntomas: encías inflamadas o enrojecidas, sangrado, mal sabor y olor de boca, sensación de dientes largos o flojos, espacios entre los dientes y/o presencia de sarro. Es recomendable que tu dentista o periodoncista evalúe el estado de tus encías.
  • Trata las enfermedades periodontales: Si te han diagnosticado una enfermedad periodontal debes realizarte el tratamiento adecuado: una “limpieza” profesional y/o curetajes. Una vez terminado el tratamiento no dejes de realizar un seguimiento de tu enfermedad, así la mantendrás controlada.

 

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